
Lo que debía ser un histórico reencuentro de la comunidad puertorriqueña terminó convertido en una tormenta de cuestionamientos, desacuerdos y reclamos de transparencia.
Después de 13 años de ausencia, el Festival Boricua de Paterson finalmente volvió a celebrarse. Pero el regreso que muchos esperaban como una fiesta de unidad ahora enfrenta una incómoda controversia dentro del propio comité organizador.
El nuevo comité, encabezado por la presidenta Ilia Villanueva, enfrenta cuestionamientos de algunos miembros y colaboradores, quienes reclaman conocer con claridad cuánto dinero produjo el festival, cuáles fueron los gastos y cuál fue el resultado económico final.
“¿DÓNDE ESTÁN LAS CUENTAS?”
Esa es la pregunta que algunos miembros aseguran estar haciendo después del evento.
Personas que participaron activamente en la organización sostienen que trabajaron para que el festival fuera un éxito y consideran que, una vez concluida la actividad, lo mínimo que corresponde es presentar un informe detallado a quienes formaron parte del esfuerzo.
El reclamo, según los inconformes, no es contra la celebración.
El reclamo es por transparencia.
Y ahí es donde comienza el choque.
EL REGRESO NO FUE SOLO OBRA DEL COMITÉ
Pero en medio de la controversia también hay que reconocer a quienes, según los organizadores y participantes, jugaron un papel importante para que el festival pudiera regresar después de 13 años.
El esfuerzo del concejal del Quinto Barrio, Luis Vélez, junto con la concejal at-large y vicepresidenta del Concejo Municipal, Maritza Dávila, fue señalado como fundamental para impulsar y apoyar el regreso de esta celebración puertorriqueña.
También se reconoce el respaldo de la presidenta del Concejo Municipal, Lilisa Mimms, quien habría brindado un apoyo especial a la iniciativa.
Asimismo, todos los demás concejales votaron a favor del regreso del festival, mostrando un respaldo municipal a la celebración de la cultura puertorriqueña en Paterson.
Ese apoyo político e institucional fue, para muchos, una pieza importante para hacer posible que después de 13 años las banderas puertorriqueñas volvieran a ondear en una celebración que muchos daban por desaparecida.
MIEMBROS INCONFORMES ALZAN LA VOZ
Sin embargo, algunos integrantes del comité han expresado su desacuerdo con la manera en que, según ellos, se han manejado las preguntas relacionadas con los ingresos y gastos.
Entre las críticas aparecen señalamientos sobre una actitud que algunos colaboradores consideran poco abierta al diálogo cuando se plantean preguntas sobre las cuentas.
“Si trabajamos juntos para sacar el festival adelante, también debemos conocer juntos los resultados”, es el argumento que sostienen algunos miembros inconformes.
Otros consideran que no debería existir ninguna resistencia a presentar las cifras si todo está correctamente documentado.
EL OTRO RECLAMO: EL TRABAJO DE LOS COLABORADORES
La controversia no termina en las cuentas.
Algunos colaboradores también sostienen que, después de haber trabajado arduamente para lograr el éxito del festival, su esfuerzo estaría siendo minimizado o dejado de reconocer.
Para quienes expresan esta preocupación, el regreso del festival debía representar precisamente lo contrario: trabajo colectivo, reconocimiento y unidad.
Porque una celebración comunitaria no se construye con una sola persona.
Se construye con muchas manos, muchas horas de trabajo y muchas personas que aportan para que el evento sea posible.
“NO SOMOS ENEMIGOS POR PEDIR TRANSPARENCIA”
Uno de los sentimientos que se repite entre los sectores inconformes es que solicitar información financiera no debería interpretarse como un ataque personal.
Pedir un desglose de ingresos y gastos es una práctica normal cuando una actividad comunitaria genera recursos, recibe patrocinios o cuenta con aportaciones.
Por eso, algunos miembros consideran que presentar las cifras podría ayudar a terminar con las especulaciones y permitir que todos continúen trabajando por el festival.
🇵🇷 EL FESTIVAL ES DE LA COMUNIDAD
Aquí está el punto fundamental:
El Festival Boricua es una celebración cultural de la comunidad puertorriqueña.
No pertenece exclusivamente a una persona.
No pertenece exclusivamente a un comité.
Y tampoco debe convertirse en una batalla interna.
Precisamente porque se trata de una actividad comunitaria, quienes participaron en su organización consideran legítimo preguntar por los resultados económicos y exigir claridad.
AHORA LA PELOTA ESTÁ EN LA CANCHA DEL COMITÉ
La controversia podría disminuir rápidamente si se presenta un informe financiero completo que explique:
- Total de ingresos.
- Total de gastos.
- Balance final.
- Aportes y patrocinios recibidos.
- Destino de cualquier excedente.
Las cifras pueden acabar con los rumores.
Y si todo está en orden, presentar las cuentas puede convertirse precisamente en la mejor manera de demostrarlo.
13 AÑOS DESPUÉS… ¿CÓMO COMIENZA LA NUEVA ERA?
El Festival Boricua regresó.
Y eso, sin duda, es una buena noticia para Paterson y para la comunidad puertorriqueña.
Pero el éxito de un festival no debe medirse solamente por la cantidad de personas que asistieron o por la música que sonó.
También debe medirse por la transparencia, el respeto y el reconocimiento a quienes hicieron posible el evento.
El esfuerzo de Luis Vélez, Maritza Dávila, Lilisa Mimms y el voto favorable de todos los concejales ayudaron a abrir nuevamente la puerta para que esta celebración regresara.
Ahora corresponde al comité organizador demostrar que puede mantener abierta esa puerta con unidad, transparencia y rendición de cuentas.
Porque después de esperar 13 largos años, la comunidad puertorriqueña de Paterson merecía mucho más que una fiesta.
Merecía unidad.
Merecía respeto.
Merecía reconocimiento.
Y, sobre todo…
¡MERECÍA CUENTAS CLARAS!
El festival renació. Ahora le toca al comité demostrar que también puede renacer la confianza.
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