PLD enfrenta nueva división interna tras denuncias de Francisco Javier García

SANTO DOMINGO, RD. — Las recientes declaraciones del dirigente y aspirante presidencial Francisco Javier García han vuelto a colocar sobre la mesa la creciente tensión interna que atraviesa el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), en momentos en que la organización se prepara para definir su candidatura presidencial con miras a las elecciones de 2028.

García ha denunciado públicamente lo que considera una “cacería” política en su contra dentro de su propio partido, señalando actuaciones que, a su juicio, estarían afectando sus posibilidades dentro del proceso interno. Entre sus principales cuestionamientos figura la exclusión de alrededor de 523,000 personas del padrón que será utilizado en la consulta del PLD. Según García, esta situación podría perjudicar a dirigentes y militantes que respaldan sus aspiraciones.

La situación ha alimentado la percepción de que el PLD vuelve a entrar en una etapa de confrontación entre diferentes sectores. El propio Francisco Javier ha advertido anteriormente sobre los efectos que puede tener la división interna. En septiembre sostuvo que el PLD perdió el Gobierno después de años en el poder debido, según su interpretación, a la división que se produjo dentro de la organización.

La disputa alrededor de Gonzalo Castillo

Uno de los elementos que genera mayor atención es el enfrentamiento político que se percibe alrededor de las aspiraciones presidenciales de Gonzalo Castillo y Francisco Javier García.

Desde sectores cercanos a García se sostiene que el crecimiento de las aspiraciones de Castillo podría estar modificando el equilibrio interno del partido y debilitando el espacio político que anteriormente ocupaban otros dirigentes. También circula dentro de sectores peledeístas la versión —que no está demostrada independientemente— de que Castillo estaría siendo utilizado para provocar una mayor división dentro del PLD.

Estas afirmaciones deben entenderse como acusaciones y percepciones dentro de la propia dinámica partidaria, no como hechos comprobados.

Por su parte, el equipo de Gonzalo Castillo ha rechazado la narrativa de una división interna y ha llamado a los peledeístas a no dejarse confundir por lo que calificó como “fábulas” sobre conflictos dentro de la organización. Su equipo sostiene que Castillo participa en el proceso respetando las reglas establecidas por el PLD.

¿Una nueva lucha por el control del PLD?

El escenario actual plantea una interrogante sobre si el proceso interno terminará profundizando las diferencias entre los principales grupos del partido o si la organización conseguirá establecer reglas aceptadas por todos los aspirantes.

La tensión aumenta porque las acusaciones de García se producen precisamente cuando los diferentes sectores buscan posicionarse de cara a la consulta presidencial del 18 de octubre de 2026.

Mientras García cuestiona el manejo del padrón y denuncia acciones que considera perjudiciales para su proyecto político, Castillo mantiene públicamente sus aspiraciones presidenciales y ha declarado que continuará trabajando para alcanzar la candidatura del PLD.

En medio de esta disputa también llama la atención el papel de la dirección política del partido y de sus principales figuras históricas. Para algunos sectores, la falta de una intervención capaz de reducir las tensiones podría permitir que las diferencias internas continúen creciendo.

El desafío para el PLD será evitar que una nueva confrontación entre sus principales corrientes termine convirtiéndose en otra fractura interna, especialmente después de que el propio Francisco Javier García haya señalado que la división fue uno de los factores que contribuyeron a la salida del partido del Gobierno.

La pregunta que queda abierta es: ¿está el PLD ante una competencia democrática entre aspirantes o frente a una nueva lucha interna por el control de la organización?

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