
SANTO DOMINGO, REPÚBLICA DOMINICANA.— Los más recientes movimientos realizados por el presidente Luis Abinader en el Gobierno han vuelto a encender una vieja discusión dentro del Partido Revolucionario Moderno (PRM): ¿quiénes están siendo reconocidos por el poder y qué papel están jugando los dirigentes que durante años trabajaron desde el exterior para llevar al PRM al Gobierno?
Durante 2026, el mandatario ha realizado una amplia reestructuración del tren gubernamental, con cambios que han incluido ministerios, direcciones generales, organismos públicos y el servicio exterior. Solo en agosto fueron anunciadas más de una treintena de modificaciones.
Pero mientras en República Dominicana continúan apareciendo nuevos nombres en posiciones estratégicas, en sectores de la dirigencia perremeísta en Estados Unidos comienza a crecer una sensación de desplazamiento y frustración.
Dirigentes consultados por medios de comunicación han cuestionado que importantes posiciones creadas en el exterior estén siendo ocupadas por personas procedentes de Santo Domingo, dejando en segundo plano a miembros de la organización que desarrollaron durante años trabajo político, electoral y comunitario en Estados Unidos.
“Nos utilizaron para ganar y ahora nos dejaron fuera”
Ese es, según las denuncias recogidas en sectores del PRM en Estados Unidos, el sentimiento que comienza a escucharse entre algunos dirigentes de la diáspora.
La inconformidad no se limita a los consulados. También existe preocupación por el acceso a posiciones de mayor responsabilidad, mientras algunos militantes del exterior consideran que el sacrificio político realizado durante años no se está traduciendo en oportunidades dentro de la administración pública.
Y aquí surge una pregunta incómoda:
¿Se está premiando realmente la trayectoria política y el trabajo partidario, o el acceso al poder depende cada vez más de las relaciones, círculos de influencia y conexiones dentro de Santo Domingo?
¿Una nueva clase privilegiada dentro del poder?
Los cuestionamientos también han abierto un debate más amplio sobre la composición de los nuevos equipos de Gobierno.
Para algunos sectores de la militancia, existe una percepción de que las posiciones de mayor influencia y los salarios más atractivos terminan concentrándose en personas con fuertes vínculos dentro de los círculos políticos, económicos y sociales de la capital.
Esta percepción, sin embargo, es una crítica política y no constituye por sí sola una prueba de favoritismo o nepotismo.
Lo que sí resulta evidente es que el debate ha comenzado a generar ruido dentro del propio PRM.
En enero de 2026, incluso dirigentes de peso dentro de la organización cuestionaron decisiones del Gobierno que, según ellos, estaban dejando fuera de determinadas posiciones a miembros de la estructura partidaria. Medios dominicanos reportaron entonces un creciente malestar por la relación entre partido y Gobierno.
El exterior también reclama su espacio
La controversia adquiere mayor importancia porque la diáspora dominicana representa un componente electoral y político de enorme peso.
En Estados Unidos, dirigentes del PRM han reclamado públicamente una mayor participación en los consulados y en las estructuras gubernamentales creadas para atender a la comunidad dominicana.
El reclamo es directo:
Si los dirigentes del exterior trabajaron durante años organizando comunidades, movilizando votantes, defendiendo al partido y participando en campañas electorales, ¿por qué ahora no son tomados en cuenta para ocupar posiciones de responsabilidad?
La pregunta cobra todavía más fuerza después de los recientes nombramientos en el servicio exterior. Entre ellos figuran designaciones en consulados y otras posiciones diplomáticas y administrativas.
¿Pensiones para unos y posiciones de poder para otros?
Otro tema que comienza a generar comentarios entre sectores de la militancia es la percepción de que algunos dirigentes del exterior han terminado recibiendo compensaciones económicas o pensiones, mientras las posiciones consideradas estratégicas y con mayor capacidad de influencia permanecen concentradas en funcionarios designados desde Santo Domingo.
No existen, en las fuentes consultadas, pruebas suficientes para afirmar que las pensiones sean utilizadas como mecanismo general de compensación política ni para establecer montos específicos de RD$25,000 a RD$50,000 como una política del Gobierno.
Pero la percepción existe entre algunos militantes y merece ser examinada.
Porque para muchos perremeístas del exterior la pregunta ya no es solamente:
“¿Qué nos dieron?”
Sino:
“¿Por qué después de tantos años de lucha seguimos estando fuera de las posiciones donde realmente se toman las decisiones?”
La pregunta que queda sobre la mesa
Luis Abinader tiene, constitucionalmente, la facultad de designar y remover a los funcionarios que corresponda conforme a las leyes.
Sin embargo, políticamente, el debate continúa abierto.
¿Está el Gobierno reconociendo proporcionalmente el trabajo de las bases del PRM en el exterior?
¿O estamos frente a una nueva etapa en la que las posiciones más importantes quedan reservadas para los grupos con mayor influencia en Santo Domingo?
Mientras el Gobierno continúa moviendo sus fichas, las bases del exterior comienzan a hacer ruido.
Y esta vez la pregunta no viene de la oposición.
Viene desde las propias filas del PRM.
¿Y TÚ QUÉ OPINAS?
¿Los dirigentes del PRM en el exterior han sido suficientemente reconocidos por su trabajo?
¿O llegó la hora de que la diáspora exija una participación real en el Gobierno?

Enlacosa.com Tu Medio Digital