POR: JOSE M. VALDEZ
La comunidad hispana de Paterson, enclavada en el corazón de Nueva Jersey, vibra alegremente con su esplendor cultural, laboriosidad y esperanza en el gran sueño que refleja el ondear de sus banderas. A pesar del sabor gastronómico de su cocina, la contagiosa música y el folclor patriótico, se esconde en sus entrañas una realidad que es cada vez más difícil de ignorar, la triple crisis: alimentación, vivienda y salud.
Y es que, la asequibilidad alimentaria, el alto costo de alquiler y el limitado acceso a la salud, amenazan seriamente el presente y futuro de su bienestar.
La alimentación, derechos a comer con dignidad, la vivienda, un techo que cada vez se aleja más, y la salud, están entre las barreras que impiden nuestro desarrollo por ser problemas asfixiantes que mantienen en pesadilla permanente a una gran parte de nuestra población.
La inseguridad alimentaria afecta a un porcentaje considerable de la comunidad latina de Paterson y muchas familias viven con el temor de no tener suficiente comida para sus hijos. El precio de los alimentos de primera necesidad cada día se hace más inaguantable y varía con frecuencia en cada establecimiento comercial.
La asequibilidad de la vivienda en Paterson está en crisis. Los alquileres suben sin control, los espacios se reducen y la compra de una vivienda se ha convertido en una quimera para miles de familias, ya que la demanda supera con creces la oferta.
La gentrificación, condiciones de hacinamiento, desplazamientos forzados y la especulación inmobiliaria son factores que están afectando la precaria calidad de vida por la que atraviesa la comunidad hispana en Paterson.
En lo referente al acceso a servicios de salud de calidad y culturalmente competentes, estos aspectos siguen siendo un reto. La comunidad hispana enfrenta largas esperas, falta de cobertura médica y escasez de profesionales bilingües; la necesidad supera los recursos disponibles, y la salud mental sigue siendo un tema tabú y desatendido.
Cuando una comunidad no puede alimentarse, vivir con dignidad ni cuidar su salud, se rompe el tejido social.
Los hispanos de Paterson que representamos una gran fuerza social, política y económica vibrante y con potencial creciente, merecemos algo mejor. Merecemos políticas públicas que escuchen, recursos que lleguen y líderes que nos representen.
Sinceramente, nuestra necesidad es una emergencia que merece atención.
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