31 de octubre de 2025
En todo Estados Unidos, la noche del 31 de octubre marca una de las celebraciones más esperadas del año: Halloween, una festividad que combina historia, cultura y comunidad, y que cada año atrae la participación de millones de personas de todas las edades.
Lo que hoy se conoce como una fiesta de disfraces, dulces y decoraciones tenebrosas tiene sus raíces en el antiguo festival celta de Samhain, una celebración que señalaba el final de la cosecha y el inicio del invierno. Los celtas creían que, en esa fecha, el velo entre el mundo de los vivos y el de los muertos se hacía más delgado, permitiendo el regreso de los espíritus. Con el paso de los siglos, las tradiciones europeas se mezclaron con las costumbres norteamericanas, dando origen a la versión moderna de Halloween.
Actualmente, las calles de ciudades y vecindarios en todo el país se llenan de color, creatividad y alegría. Los hogares se decoran con calabazas talladas —conocidas como Jack-o’-lanterns—, luces naranjas y temáticas de terror, mientras los niños recorren las casas pronunciando la tradicional frase “Trick or Treat” (dulce o truco), en busca de golosinas.
Además de las actividades infantiles, muchos adultos participan en fiestas de disfraces, desfiles y eventos comunitarios que refuerzan el espíritu festivo y la convivencia. Ciudades como Salem, Massachusetts, famosa por sus juicios de brujas en el siglo XVII, o Sleepy Hollow, Nueva York, inspirada en la leyenda del jinete sin cabeza, se han convertido en destinos turísticos destacados durante esta temporada.
Según un informe reciente de la National Retail Federation (NRF), el gasto relacionado con Halloween en 2025 podría superar los 12 mil millones de dólares en todo el país, incluyendo compras de disfraces, dulces y decoraciones. Esto refleja no solo la importancia económica de la festividad, sino también su profundo arraigo en la cultura estadounidense.
Más allá de lo comercial, Halloween continúa siendo una oportunidad para fortalecer la unión comunitaria, fomentar la creatividad y mantener vivas las tradiciones. En escuelas, iglesias y centros comunitarios, se promueven celebraciones seguras y familiares que mantienen el equilibrio entre la diversión y la tradición.
En Estados Unidos, Halloween es mucho más que una noche de miedo: es una expresión cultural que combina historia, identidad y convivencia social, recordando que las tradiciones más antiguas pueden seguir evolucionando sin perder su esencia.
Diversidad y creencias: por qué algunos no celebran Halloween
A pesar de su popularidad, no todas las comunidades o grupos religiosos en Estados Unidos celebran Halloween. Algunas denominaciones cristianas, como ciertos sectores del protestantismo, consideran que sus orígenes están vinculados a rituales paganos o prácticas relacionadas con el ocultismo. Por esta razón, prefieren no participar en las actividades tradicionales de la fecha, como los disfraces o la decoración de símbolos considerados “oscuros”.
En su lugar, muchas iglesias y organizaciones comunitarias promueven alternativas más centradas en valores familiares, como festivales de otoño, noches de juegos o eventos denominados “Harvest Festivals” (Festivales de la Cosecha), donde se busca celebrar la convivencia sin los elementos de miedo o superstición.
Asimismo, otras religiones no cristianas, como el judaísmo o el islam, suelen abstenerse de participar debido a que Halloween no forma parte de sus tradiciones culturales o espirituales. En estos casos, la decisión responde más a la preservación de su identidad religiosa que a una oposición directa a la festividad.
En un país tan diverso como Estados Unidos, la celebración —o no celebración— de Halloween refleja precisamente la variedad de creencias, valores y expresiones culturales que conviven en la sociedad estadounidense.
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